Por: Sorvali…Alejandro González
Oye sapo, usted porque no anda derecho envés de dar brincos, le dice en tono burlón el conejo.
El sapo lo escucha atento y le contesta con tono enérgico, mira conejo atrevido antes de juzgarme escuche esta historia: hace mucho tiempo, el gallinazo ofreció una fiesta allá en lo más alto de la montaña para todas las aves.
Yo quería ir a dicha fiesta, y como no podía volar, le dije a mi mujer que me metiera en un costal con mercado que regalaríamos al gallinazo. Preciso, el gallinazo se terceo el costal y así pude llegar a la fiesta y disfruté de ella.
Al regreso, aprovechando la borrachera del gallinazo me le aferré a su cuello, y cuando íbamos bajando, este se dio cuenta y desde lo más alto me arrojó y yo caí sobre una enorme piedra, y por este tremendo golpe perdí mi cola y mi columna vertebral se quebrantó totalmente, es por esto que no puedo caminar y escasamente doy brincos.
El conejo, después de escucharlo atentamente le dijo en tono regañón: ¡ah! eso le pasó por tramposo y por meterse donde no estaba invitado.