Cada vez son más frecuentes las formaciones de miomas o miomatosis uterina en mujeres jóvenes en estado fértil. El siglo XX y  XXI son testigos directos de esta pandemia global.

Unos de los factores más comunes que producen esta dificultad en la salud es el uso de los anticonceptivos, ya sean tabletas o pastillas para el día antes o después de la unión sexual, o ya sean los diferentes dispositivos que se ubican tanto en el útero como en las extremidades del cuerpo o el uso de ampolletas con supresores hormonales, que lejos de ayudar producen un sinnúmero de enfermedades reproductivas en las damas.

Lo que no se dice con frecuencia son los efectos secundarios, algunos a largo plazo, otros a mediano y corto plazo después de su uso prolongado, como lo es el sobrepeso; está demostrado científicamente que entre mayor sea la presencia en el cuerpo, en especial en el endometrio y ovario de capas mayores de grasas o lípidos, éstas se comportarán como hormonas suplantando a los andrógenos y estrógenos naturales que el cuerpo produce como una de sus reservas energéticas metabólicas, esto hace que exista una hiperactividad o excitación hormonal, produciendo un desequilibrio en la formación de tejidos, creando tumoraciones, algunas benignas otras cancerígenas.

En otro aspecto, este desequilibrio hormonal causado por los anticonceptivos produce un cambio significativo en las funciones tiroidales de la mujer, causando un deterioro en la asimilación de grasas, elevando los triglicéridos y colesterol. También provocando un cambio en los estados de ánimo y psicológico por la afectación de la hormona tirodoxina, que es responsable en gran forma de regular los periodos menstruales. En suma, esto produce un daño en la regularidad, causando desarreglos menstruales, mayores sangrados que producen anemia ferropénica o de carencia de hierro, además de fuertes cólicos o dolores pélvicos en algunos casos severos y prolongados.

Obviamente todo esto va en contra de la calidad de vida de la mujer de la actualidad. Si le sumamos el consumo de sustancias alcohólicas o sustancias alucinógenas modifican aún más esta función hormonal.

La ciencia médica de la actualidad ve como ultima y la más segura para solucionar este inconveniente, la extirpación total del útero, que una vez eliminado del cuerpo, trae problemas afectivos, de autoestima y psicológicos ya altamente documentados por la psicología.

Cuál es la solución: existen varias, y aquí te vamos a indicar formas de recuperar tu salud.

La primera y más importante es comprender que la sexualidad es para edificar al ser humano, no para condenarlo a enfermedades de contagio sexual o para mutilarle el cuerpo en cirugías, en la mayoría de los casos evitables mediante el uso de la castidad sexual o castidad científica,  enseñada por dos grandes maestres taoísta: el Venerable Maestro KELIUM ZEUS INDUSEUS y el Venerable Maestro SAMAEL JOAV BATHOR WEORH, quienes desde el TÍbet de los andes han entregado técnicas de castidad, donde se evita la concepción en forma natural sin afectar el organismo.

La segunda es elegir sabiamente lo que se consume, evitando sustancias químicas, como endulzantes artificiales, edulcorantes, acidificantes, saborizantes que están presentes en los alimentos industrializados.

La tercera es, que todos los días tomes el cocimiento de 3 hojas de el árbol de la breva que en otros países llaman higuera, esto se endulza con miel de abejas pura y se toma unos 7 días antes de que llegue el periodo menstrual. Recuerda que el uso de las toallas sintéticas aumenta más el riesgo de miomas, quistes y cáncer en todo el templo reproductivo femenino.

Esperamos que esta pequeña ilustración te anime  a investigar más y mejor sobre la salud reproductiva y como cada día estar en armonía con UN ESTILO DE VIDA SALUDABLE.

 

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