Por: Sorvali…Alejandro González

Se le acerca el Guacamayo al carpintero, y sobándolo le dice: uy, que cabecita tan linda y tan rojita tienes.

El carpintero se queda mirándolo y le dice: pero usted no se queda atrás, mira ese plumaje multicolor que cubre su cuerpo, no tiene nada que envidiarme, con ese cuerpo que tienes debe conquistar muchas Guacamayas, no, eso no es así, contestó el guacamayo, yo solo tengo una sola compañera, me parece muy bien dijo el carpintero, pues yo también estoy en esas. Te cuento, dijo el guacamayo, estos días voy a cruzar el mar, te invito.
El carpintero contestó: no, no puedo, porque estoy construyendo la casa para mi hijo que llegará pronto, ¿verdad? dijo el guacamayo, si quiere te ayudo dijo el guacamayo.
El carpintero le contestó: no, no puedes ayudarme porque usted no tiene la herramienta que yo tengo. Y ¿Cuál es esa herramienta? Dijo el guacamayo.
El carpintero le respondió: este, señalando su pico. En ese momento el guacamayo quedó perplejo, y dijo: ay hermano carpintero, mi pico solo me sirve para destrozar las frutas que tomo para alimentarme; que lastima no poder ayudarte.
El carpintero le contestó: gracias por tu buena intención

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