Por: Sorvali…Alejandro González

Estaba el cirirí sentado en una rama, mirando que insectos cazar; cuando de una colmena salió volando una enorme abeja.

Inmediatamente el cirirí salió tras ella hasta alcanzarla y la tomó con el pico y ya se la iba a tragar, cuando la enorme abeja le gritó suplicante: ¿hay Señor cirirí, no me vaya a comer, usted no sabe que yo soy la abeja reina y madre de esa colmena que está abajo? ¿Si me comes? Se quedaría huérfana esa colmena y se acabarán todas las abejas que son mi familia y usted se quedaría sin comida.

El cirirí, escuchó atentamente esta súplica, y fue así como le perdonó la vida a la abeja reina, quien regresó feliz a la colmena después de aparearse con su macho.

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