Esopo fue un antiguo narrador griego nacido alrededor del 620 a. C. como esclavo. Recopiló historias de animales que actuaban como personas.

Esopo es uno de los más famosos fabulistas de todos los tiempos, aunque hay quien opina que puede ser una figura literaria que nunca llegó a existir. Sea como fuere, hay docenas de relatos cortos con moraleja que se le atribuyen, uno de ellos es este cuento titulado El viento el norte y el sol.

Esta fábula corta transmite un mensaje que se resume en el refrán popular: más vale maña que fuerza, es decir, es preferible pensar y emplear la lógica, que dar rienda suelta a la violencia y la fuerza.

Esta fábula dice así:

El viento del norte era muy presumido y siempre alardeaba frente al sol de ser muy fuerte:

– Puedo derribar árboles, hacer volar casas por los aires y levantar tractores como si fueran briznas de paja. Nadie puede aguantar mi fuerza. Todos deben doblegarse cuando soplo con fuerza.

– ¿Eso es ser fuerte? La realidad es que hay otras muchas maneras de ser fuerte. Te lo voy a demostrar, ¿ves a ese hombre que se acerca por el camino? Hagamos una sencilla prueba. El que logre de los dos quitarle la capa que lleva, será el más fuerte.

– ¡Qué sencillo, es pan comido!, dijo el viento del norte.

– Te cedo el puesto, puedes comenzar tú a probar tu fuerza.

El sol, se escondió tras una nube y el viento del norte comenzó a soplar. Sopló alrededor del viajero que comenzó a tener problemas para caminar ya que el viento le empujaba y levantaba su capa por los aires. El viento siguió soplando y el hombre agarró su sombrero para que no saliera disparado, hubo un momento que la capa revoloteó por encima del hombre y parecía que iba a salírsele de los brazos, pero aquel hombre, dejó de sujetar su gorro y ajustó bien la capa.

Pese al fuerte viento, continuó su camino encorvado para hacer frente a la fuerza del viento. Cuanto más soplaba el viento del norte, más ajustaba el hombre su capa. Y, tras muchos intentos, el viento del norte desistió y le cedió el turno al sol.

– Va a ser rápido, ¿quieres verlo?, dijo el sol confiado, y entonces salió de detrás de la nube y comenzó a brillar fuerte en el cielo.

El hombre, se enderezó y en unos segundos, comenzó a sentir mucho calor, el sol parecía estar justo encima de él dándole calor y, en unos minutos no soportó más el sofoco y se desprendió de la capa para no sudar tanto.

El viento del norte, se marchó resoplando enfadado, y el sol, feliz, siguió brillando en el cielo.

Moral de la fábula:

La fábula enseña que la calma y la amabilidad son más efectivas que la fuerza y la arrogancia. El sol, con su calor y su suavidad, consigue lo que el viento no pudo con su furia.

Siempre escoge la inteligencia y la paciencia sobre la fuerza y vencerás

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